De héroe de la Unión Soviética a artículo de lujo: situación actual. Repartición  geográfica

 

 La desaparición de la URSS y la crisis de los primeros tiempos produjo un caos que afectaría  gravemente a las yeguadas y centros hípicos, cuya propiedad y mantenimiento había dependido  del Estado durante 70 años. Los sueldos se dejaron de pagar, no había medios para alimentar a  los caballos ni proveer los mínimos cuidados (veterinarios, herradores, equipos...). Esta  situación precaria se tradujo en muertes por inanición, robos y ventas subrepticias para  carne,  corrupción, etc. Yeguadas importantísimas como Deguerés desaparecieron, y Lugovskoi  estuvo durante años en pésimas condiciones.

 

 Al final, las privatizaciones y la adquisición de caballos por parte de una nueva clase social con  sobrados recursos económicos (los “nuevos rusos”) ha sido un apoyo fundamental para el  rescate de la raza, aunque el lado negativo es que su poder adquisitivo –junto con el valor  intrínseco del ajal teké- ha disparado los precios.

 

 Hoy día encontramos ajal tekés en la mayor parte de los países de la antigua URSS, aunque  destacan Rusia, Kazajstán y su país de origen, Turkmenistán. Allí, la propiedad privada es aún  muy restringida. Por eso, la principal yeguada del país, sucesora de la antigua  Komsomol, a su vez descendiente directa de la antigua yeguada del Caspio), es propiedad del  presidente  de la nación. El gobierno de este país, consciente del papel del argamak en la  historia de Turkmenistán, tiene un caballo ajal teké (el semental Yanardag) en el centro del escudo del país. Turkmenistán es el único país del mundo que  tiene un ministro del caballo. Además de la yeguada presidencial existen pequeños y medianos  criadores, a los que les es imposible vender cabezas al extranjero, debido a la prohibición  legal  existente.

 

 En cuanto a Rusia, éste el país donde hay más ejemplares. Además, el stud book de la raza es  propiedad del Instituto Ruso del Caballo (VNIIK). En Moscú y Pyatigorsk se celebran los  grandes campeonatos de la raza. A esto hay que añadirle la existencia de las mejores yeguadas  de ajal tekés, tanto como lo fue la del célebre criador turkmeno Geldi Kyarizov. Todo ello  hace  de Rusia la segunda cuna del Ajal-teké.

 

 En la cuna del ajal teké de deporte, Kazajstán, existen también grandes yeguadas y nuevos  criadores que llevan casi 10 años combinando líneas rusas con las locales, gracias a numerosas  importaciones de yeguas y sementales del Cáucaso.

 

Los primeros ajal-tekés llegaron a Europa, y más en concreto a Alemania, a finales de los años  60, de la mano de Wolf Kröber, el fundador de Equitana, que importó al magnífico BechtauTambién Hans Milller, caballista bávaro que había pasado muchos años en Rusia como prisionero  de guerra, trajo los primeros argamak. También fueron muy conocidos los Ajal-tekés del  célebre artista circense Fred Knie. Pero la llegada masiva de ajal tekés a Europa se  produciría  en la década de los 90, sobre todo tras la caída de las URSS.

 

 Hoy día existen en territorio europeo más de 1000 ejemplares, destacando Alemania y  Francia,  que poseen entre los dos unos 450 caballos, seguidos de la República Checa, Suiza,  Suecia, Italia, Gran Bretaña, el Benelux, Eslovaquia, Estonia, Polonia, Austria, Suecia,  Dinamarca, Noruega y Finlandia. También hay unos pocos en los Balcanes. La mayoría de las  importaciones europeas provienen de Rusia, aunque también hay algunos ejemplares  provenientes de Kazajstán y Turkmenistán.

 

En USA, las importaciones comenzaron en los 70 cuando el matrimonio Case compró al  estupendo Senetir en Rusia. A partir de ahí, seguirían compras, sobre todo a Rusia y a Europa.  Canadá empezó a importar en 2002, un poco más tarde que Australia. Se estima que en América del Norte viven unos 485 ajal-tekés.

 

 Otras zonas donde existen ajal-tekés son Turquía y los Emiratos Arabes. Las ventas a China  han empezado hace un par de años. La nota exótica la pone la expotación de un numeroso grupo  de tekés a Senegal, donde existe toda una yeguada no lejos de Dakar.

 

Tampoco hay que olvidar la existencia de un gran número de caballos turcomanos en Irán, en la  zona fronteriza con Turkmenistán. Sin embargo, al no haber sido nunca inscritos en el  studbook  oficial, la determinación de su pureza resulta prácticamente imposible.  

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